viernes, 1 de agosto de 2014

006_O ceo está chorando (Festivales II)

Bien Miguelito, de nuevo en la senda del Blues... esta vez embarcados (en tren, desde luego) camino del lago Leman, a orillas del cual viene celebrándose, desde hace casi 50 ediciones, el festival de jazz por antonomasia: el Montreux Jazz Festival.

Hacer un viaje bluesero en tren hasta Cazorla tiene su duende, sin duda, lo vimos. Pero hacerlo hasta la mismísima Suiza no le anda a la zaga... hay que estar colgado, vamos. Y de nuevo en soledad. Aunque esta vez se trataba únicamente de un tema logístico, al día siguiente me iba a encontrar allí con el amigo Michelangelo, proveniente de Milano...

El motivo del viaje tenía nombre propio: Buddy Guy!!, cabeza de cartel absoluto de la edición número 36 del Festival. Aunque en verdad ya habrás deducido que se trataba de un viaje iniciático... hubiera ido igual actuando la cantante de Chipiona (sí, sí, ríete, pero años después de mi edición, la de 2002, vi en el cartel del Festival nada menos que a Laura Pausini...).


Te aseguro hijo que llegar a Suiza, amaneciendo y en tren, tiene su qué. Si encima has de hacer transbordo para acercarte a Montreux, ya ni te cuento. Belle ville, a fe mía!! Nada más llegar, paseíto hasta el hostal, habitación triple con cocina (no había nada más libre por Internet). Dejar la mochila en la recepción (la habitación no estaba hecha) y paseíto de vuelta hasta al centro, orillando el lago Leman; mañana soleada, hippies vendiendo sus trapitos y la primera señal de buen rollito enseguida, de las muchas que tendría el fin de semana largo... La presencia del gran Freddie Mercury, imponente a orillas del lago, sin duda era un buen presagio. Estatua, por cierto, que inauguró y ayudo a financiar mi admirada Montserrat Caballé.


Estatua homenaje a Freddie Mercury

Ya hacia el mediodía, y en jueves!!, la gran sorpresa del Festival: un workshop anunciado para dentro de una hora a cargo del mismísimo B.B. King, del que ya te hablé en otro post anterior. Creo recordar que lo primero que hice fue acercarme a una cabina de teléfonos para contárselo a la gente de BCN!!!

Comida y birras en el parque, cerca de uno de los numerosos escenarios distribuidos por la villa. A esa hora temprana, musicalmente hablando, mucha peña comiendo en las mesas pero pocos espectadores ciertamente; y en seguida la segunda gran sorpresa. Una banda desconocida -de guitarrista zurdo para más inri- tocando divinamente blues de Chicago a lo lejos, en aquel momento para un solo espectador sin prejuicios... A la segunda canción sin la merecida atención ni apenas aplausos, el frontman -un tipo con carácter- que se harta pelín y grita: "A ver si aplaudís, cojones!!" (cito de memoria).

Os recuerdo que estaba en Suiza, en la elegante y aséptica Montreux para más señas... os podéis imaginar el susto: "Coño, si son españoles!!!". A partir de ese momento el concierto dobló su audiencia ;)



Víctor Aneiros y su banda

Qué gran momento, otra de mis grandes vivencias musicales de la historia, conocer en tamañas circunstancias al mismísimo Victor Aneiros y su banda gallega de blues. Se inició en aquel momento una amistad entre el bluesman y el groupie que todavía perdura. Muchos años después de aquella actuación, tuve la oportunidad de volver a ver a Víctor y los suyos en Cerdanyola, aprovechando la ocasión para pedirles que me firmaran una foto de su actuación suiza. Y muy recientemente me comentaba Víctor por mail que estaba en plena promoción de su nuevo disco, un acústico. Boa sorte!



Víctor Aneiros Band

Por la noche, de nuevo copas en uno de los garitos asociados al Festival, y a dormirla, que había que guardar fuerzas para el día central... A la mañana siguiente tuvo lugar la ceremonia oficial de inauguración de la escultura que el Festival de Jazz de Montreux, y su director Claude Nobbs, habían dedicado a B.B. King. Numerosa presencia de aficionados y medios, como puedes ver.



Unveiling B.B. King


Por la tarde del viernes, de concierto en concierto hasta que se hiciera la hora del bolo de Buddy Guy. Al entrar en el auditorio me encuentro con Víctor y sus chicos, que habían decidido alargar su estancia para no perdérselo. Y casi inmediatamente, la llegada de Micky -celtiña de pro- desde Milán. Estamos todos, os invito a birras!!!

Qué bolo Miguel, qué pedazo de concierto hizo el bluesman de la guitarra de lunares... O ceo está chorando todavía!!! Sólo decirte que a mitad de actuación decidió bajar del escenario, pasar entre los asombrados suizos, salir de la sala y acercarse al bar a pedir una birra. Tal cual. Esto... sin dejar de tocar la guitarra, claro. En verdad, seguir tocando el instrumento sin oirlo (la amplificación quedó dentro) tiene su mérito, no creas. Sólo dos personas reaccionaron con tiempo suficiente para captar el momento histórico, españoles para más señas. Los lugareños todavía están pensando "what the hell's going on??!!...



Buddy en la barra, ligando

Acabada la cerveza, nuestro gran Buddy retoma el concierto indoor, entrando por la puerta de atrás. Ahí es donde yo me planto, rodilla en tierra, echo mano de mi cámara (analógica) y le inmortalizo de esta guisa. Igual te sorprende la calidad de la imagen, dado el momento de nervios, la cantidad de público y la presencia del segurata. Lo cierto es que Mr. Guy tropezó conmigo, literalmente. Se detuvo un instante, me miró sin dejar de tocar, y siguió avanzando hacia el escenario. Ése fue el momento exacto de la captura, desde aquí agradezco la paciencia de ambos...  



Buddy instantes antes de tropezar conmigo

Sin solución de continuidad, Micky y yo nos pasamos la cámara al vuelo, apenas disponíamos de segundos, y ante el pasmo permanente de los suizos plasmamos el momento en esta doble instantánea histórica. Si esto no es éxtasis que baje Clapton y lo vea...





Ah, Buddy también me regaló su púa, la puedes ver sobre la entrada del evento, junto a la de B.B. King. Te dejo con una mítica jam... Hasta el próximo post, hijo. Fuerte abrazo+.



Como habras imaginado, este Festival valió por 3
(bolos #132, #133 y #134, respectivamente)


BLUES!



PS: en cambio, de la fiesta a la que me llevó Miguel Ángel en Ginebra, como broche final del finde festivalero, no recuerdo nada. Curioso. Sólo que la organizaba una de sus innumerables amistades internacionales, chica por supuesto. Y que aquel apartamento ginebrino estaba a tope, un auténtico guateque europeo, vamos. Quede esta foto de ambos con Freddy -aseptique, comme il se doit- como testimonio final del viaje iniciático...



Amistad a orillas del lago Leman








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